Dolores Mendieta y el recorridoino del realismo mágico: de la Puna a las sierras cordobesas.

Dolores Mendieta nació en Buenos Aires, su mayor fuente de inspiración es la región andina y su cosmogonía, y desde hace 12 años pinta desde su casa/taller en un rincón bucólico de las sierras cordobesas.

Tanto movimiento y dinamismo ve claramente en la personalidad de Dolores, una inquieta artista que hoy encontró en San Javier, un pueblito a casi 1000 mts de altura en la región de Traslasierra, su lugar en el mundo.
"Mi pintura es una constante búsqueda que gira en torno a la identidad latinoamericana. Comencé con un realismo social que luego pasó a un realismo mágico y derivó en una figuración simbólica muy particular, inspirada fuertemente en nuestras raíces ancestrales; en la visión cosmogónica del arte precolombino; en el colorido y síntesis del arte popular, así como su ternura", sintetiza ella misma sobre su arte.
Dolores es la primera en reconocer que sus fuentes de inspiración no son "académicas".
"Me han inspirado fuertemente mis viajes por la región andina; sus paisajes, su gente y su cultura. También el arte precolombino: cosmogonías donde artistas anónimos estaban al servicio de generar imágenes de culto", nos cuenta.
Su otra gran vertiente son las fiestas populares actuales. "La música folklórica, sus danzas, sus vestimentas, máscaras y las diferentes manifestaciones del arte popular", explica la pintora, que en sus muestras mezcla música y pintura de manera habitual.
Sobre sus maestros, ella señala la clara influencia de artistas americanistas como Guayasamín, Alfredo Yacussi, Berni, Portinari y los muralistas mexicanos.
Dolores tuvo una sólida formación para llegar al lugar que hoy ocupa. Es Licenciada  y Profesora en Artes Visuales (U.N.A., Universidad Nacional del Arte). Además es Profesora Nacional de Pintura (Escuela Nacional de Bellas Artes P. Pueyrredón) y realizó diferentes seminarios de posgrado de técnicas artísticas en la Escuela Superior De Bellas Artes Ernesto de la Cárcova.
Pero hoy su vida se reparte entre la pintura, las visitas a su taller (que en temporada alta es un paso obligado por quienes llegan hasta San Javier) y las clases que dicta en la Escuela Superior de Bellas Artes de Villa Dolores, un pueblo vecino.
"Soy artista referente de la zona. Mucha gente ya me conoce y me recomienda por el boca a boca. También me conocen por la información turística, catálogos y mapas. Para llegar hasta mi casa-taller hay cartelitos en el camino que son parte de la aventura y además estoy en Google maps", cuenta.
La artista realiza pintura y música en vivo en su taller, donde hay desde cuadros enormes enmarcados en madera de la zona hasta láminas firmadas y postales.
 

"Aquí me ven pintar y está expuesta gran parte de mi obra, hay para todos los bolsillos. Es la zona más linda de San Javier, a pocos metros del arroyo, con vistas panorámicas al valle y a las sierras, rodeada de monte y eso a la gente le fascina, porque en el medio de nada nace mi obra. Mi lugar es un paraíso", dice muy convencida.