Luis María Güemes: El heredero de la tradición gauchesca

Luis María Güemes empezó a estudiar arte a los 11 años, cuando sus padres notaron su interés y talento para el dibujo y la pintura.

Como muchos otros pintores, en esos años el amor por el dibujo enfilaba invariablemente hacia la carrera de arquitectura, y también fue su caso.
 
Pero asegura que su profesión de arquitecto pesa menos en su pintura que su sangre.
 
Descendiente directo de sangre del gaucho Martín Miguel de Güemes, la mayoría de su obra puede catalogarse como pintura guachesca contemporánea, y es un admirador confeso del maestro de ese rubro, Florencio Molina Campos. 
 
"Lo llevo en mi sangre siempre por ser un apasionado de la vida el desarrollo  y la historia del indio, el gaucho y el criollo que ocupara viviera y dominara junto al caballo nuestra extensa tierra por tanto tiempo y desde los comienzos de nuestra historia" se autodefine.
 
Es además un gran amante de la poesía gauchesca, “martín fierrista de oído y arte, y gran admirador de José Hernández y los artistas que ilustraron el Martín Fierro" sigue su relato.
 
Pero lejos de la dureza con la que se suele evocar al gaucho, la pintura de Luis María es flexible, plástica, con un trazo que él describe como "orgánico".
 
“Mi pintura, que es al fin y al cabo la representación de mi arte, siempre se basó en una fuerte técnica muy personal que se entrelaza por movimientos orgánicos, entre el dibujo con los pinceles y las pinturas con los lápices, tratando siempre de crear sobre la belleza de la creación, tanto en los paisajes naturales como en los paisajes urbanos”, explica.
 
“Pinto con el viento y el movimiento en mis trazos, pinto con las cuerdas de una guitarra entrelazadas entre la naturaleza y los seres que la habitan, pinto con las gama inmensa de los colores que bajan desde el cielo hacia la tierra, pinto con acuarelas, lápices temperas acrílicos y óleos, todo me representa”, cuenta este artista versátil.
 
Además de sus pinturas gauchescas, un sello de su arte figurativo, en los últimos años comenzó a retratar “pobres y marginados” en una serie de fuerte realismo social que él denomino “los Juanitos” y que incorpora personajes y paisajes urbanos de lugares como la Cava y la Villa 31.
 

“Ellos se merecen ser representados y atendidos por el arte con cariño”, sintetiza Güemes, que entre sus premios atesora haber ganado la beca y el galardón Bruno Venier y haber sido seleccionado seleccionado en el Concurso Selección y Exposición de trabajos en el MNBA. (Museo Nacional de Bellas Artes) y en la Bienal de Arquitectura y Urbanismo con sus dibujos.