Cristina Trovato y el camino desde Córdoba hasta las bañistas gordas

Cristina Trovato salió de su Córdoba natal a los 24 años, con un título en publicidad, una infancia inundada de dibujos y los colores de la capital mediterránea en la retina.

“Desde que nací que me la pasé dibujando y todas las ganas vienen de ahí, de Córdoba, una ciudad muy especial, con mucho color. Esa ciudad es parte de mi obra”, le contó a ComprArt desde su atelier de Nuñez, donde organiza talleres de pintura y encuentros de Art & Wine muy requeridos.
 
Después de eso vendría Rafaela, marido, hijos, hasta que alrededor de los 40 (el nuevo inicio para muchos) se instaló en Buenos Aires.
 
“De día trabajaba en publicidad y de noche estudiaba Bellas Artes”, explica sobre aquellos años antes de pegar el salto. “Después los nenes fueron un poquito más grandes y viajaba varias veces a Buenos Aires a hacer cursos acá”.
 
Pero un día no se fue más. Y sus estudios con maestros como Laura Batkis, Juan Doffo, Nicolás Menza, Alberto Delmonte, Mirta Kupfeeminc y Laura Messing, entre otros, decantaron hasta su obra actual, reconocida en los últimos años por su serie “Las gordas”, que arrancaron como bañistas.
 
“No es solamente una pintura de género, habla sobre la gente que se anima a hacer cosas. Nacieron como una historia familiar, porque mi mamá no se animaba a bañarse en ríos ni piletas. Pero lo empezó a hacer ya de grande y eso me marcó: la audacia de las mujeres que a pesar de tantas cosas, nos animamos a hacer”.
 
Cristina explica, apasionada, que esa mujer gorda “simboliza la mujer generosa, dadora, abundante”.
 
“Esa gordita con traje de baño de los años 50 pasó a ser un ícono de mi obra y me gusta, no quiero renegar de eso”, asegura.
 

De todos modos, sigue pintando otras cosas, hombres, animales e incluso arte abstracto que ella toma “como un recreo”, pero siempre vuelve a su ícono, como un regreso permanente a sus propias raíces.